Servicios Cursos, asesoramientos y capacitaciones

Cursos y capacitaciones

Cada empresa tiene su propia cultura. Es por eso que cada servicio propuesto, se hace a la medida del cliente.

Leer más

Productos Una Buena Idea para hacer un Buen Regalo, Un Buen Café!

Cafe, vajilla y regalos empresariales

Cada regalo a medida del cliente. Además del paquete de café se puede personalizar el regalo dentro de una caja o bolsa a elección.

Ver más

Mi Columna tips, notas, info, artículos

Enero 21, 2015

Brindis de Bienvenida!

Brindo por 25 años de trabajo en la industria de la hospitalidad que fueron, y siguen siendo, parte importante de mi vida; habiendo recorrido todas las áreas de la hotelería, gastronomía, la sommellerie, la docencia y la consultoría.

 

Brindo por seguir avanzando, profesionalizándome y aprendiendo.

 

Brindo por el lanzamiento, finalmente, de mi página web, en la que comparto mi experiencia y novedades.

Especialmente en esta sección, “Mi Columna” estaré transmitiendo a mis lectores y amigos, acerca de mis investigaciones, actualizaciones, opiniones de viajes y experiencias hoteleras, gastronómicas y del servicio.

 

Brindo por el lanzamiento de mi primer Café Tostado, un blend especial que une terruños y amigos. Fue interesante  que mis sentidos entrenados desde la sommellerie, hayan trabajado al servicio de un noble producto como el café; creando un producto de alta calidad.

 

Brindo por el gusto de degustar, por saber hacer la diferencia, por los detalles invisibles e intangibles que suman tanto en lo profesional como en lo personal.

 

Brindo por cada uno de mis familiares, amigos, colegas, amigos clientes y proveedores, por mis amigos de la industria vitivinícola, gastronómica, hotelera y cafetera, por todos los que se interesen en esta página; por que cada uno de ustedes, encuentre siempre motivos para brindar.

 

Bienvenidos a mi página web. ¡Salud!

 

Alejandra Lopez Alfaro.

Leer más
Enero 21, 2015

Vuelo en Globo sobre los 5 Sentidos

“Gracias a Gabriela Blanco por convocarme para escribir esta particular experiencia y felicitaciones por su 3era edición de 3719 Sur, La Revista de Vinos de Tandil.” 

 

Un Vuelo en Globo sobre los Cinco Sentidos.

Por Alejandra Lopez Alfaro

 

Desde que me interesé por el mundo de la sommellerie, siempre recomiendo vivir la experiencia, además de estudiarla en un libro. Es por eso que mi mensaje es, entre otros, que hay que “caminar” los terruños para entender a fondo acerca de la etiqueta de un producto o región especifica.

En una oportunidad pude, no solo caminar una región, sino sobrevolarla en globo.

Fue en Capadocia (región de Anatolia, Turquía). Allí en pleno desierto asiático y desde el aire, sentí y respiré los comienzos de todo en este mundo apasionante de los sentidos.

Desde el aire, pude observar la inmensidad del desierto, y apreciar la manera en que la vid vive, ancestralmente, en este terruño.

No existen casi datos, de donde y cuando fueron los comienzos del vino. Ya que en cada momento de la historia siempre hay rastros relacionados al vino con la civilización en cuestión.

Cuenta la leyenda que fue en la región de Anatolia donde llega el Arca de Noe luego del diluvio universal. Allí una cabra conduce al primer elaborador hasta unas viñas silvestres.

Finos surcos de agua se podían vislumbrar alrededor de estas hileras de vid.

Me llamó la atención, que donde llegaba el agua, había viñas, aunque sea tres hileras o parcelas muy pequeñas. Ahí verifiqué el “mandato” del sobreviviente, aprovechar lugares del desierto, donde algo de agua hay; y donde algo de sombra hay debido al terreno con colinas.

Turquía no tiene cultura del vino debido a su religión, aunque es gran productora, se cría la viña como frutales, logrando la mayor producción. El agua es importante para esto y tal cual ya lo mencioné, siempre se verá un surco rodeando la parcela.

Los vinos turcos hasta el momento, son muy frutados de acuerdo a sus costumbres y producción. Aunque de a poco, sus productores van entendiendo que en estos terruños se puede lograr otra concentración, calidad y carácter.

Amanecía en Capadocia, llegamos de noche a la previa de la puesta en marcha de los globos. Pude vivir su amplitud térmica de noche fría; de hecho nos ofrecieron café elaborado a la turca, reconocido por su particular  manera de prepararlo. Aunque Turquía no es productora de café, sí lo es de té, infusión cotidiana en ese país. No hay negociación, comercio ni charla social  sin un “vasito” de té de por medio.

Una vez inflados los globos y ya en el aire, salió el sol y empezó a calentar el día y las viñas.

En perspectiva aérea, pero en especial en globo, sin motor y a la intemperie, sentí el silencio del desierto y su clima.

Pude vivir la historia de Turquía, del desierto y al fin, de la humanidad.

Experimenté también desde el aire, el trabajo del hombre durante miles de años. Lugar por donde pasaron civilizaciones, por donde se refugiaron los cristianos, en esas cuevas que al día de hoy albergan a quienes quieran visitarlas.

El hombre es parte importante del terruño y en este caso, no solo influyó en la viña sino en otros cultivos, especias y comidas que tuvieron origen con el apogeo del imperio otomano. 

Allí donde seguramente empezó el vino, pude entender no solo de su terruño específico sino también de la memoria ancestral.

Una vez en tierra, entendí aún más, acerca de la memoria sensorial, esos recuerdos o descriptores que buscamos cada vez que degustamos una bebida o infusión. A veces, sin saber o comprender, que hay un recuerdo ancestral proveniente de los inicios, de nuestros antepasados. Me conecté con todo eso desde el aire. Más allá de reconocer un terruño.

A la “vista”, el color arena del desierto entremezclado con el verde de las viñas y otros cultivos, además de los colores de los textiles turcos.

Al “tacto”, las lanas e hilados utilizados para tejer las alfombras, pañuelos y mantas, entre otros; hechos durante miles de años a través de cada generación.

A la “nariz”, aromas terrosos, afrutados y especiados.

Al “gusto”, sabores asiáticos, muchos de ellos nuevos en mi paladar.

Al “oído”, el llamado a la oración según la religión musulmana; que para mí, era un llamado muy espiritual que me recordaba que siempre hay motivos de agradecimiento.  En éste caso un viaje apasionante con mi madre y mi hermana.

La sensibilidad sensorial me acompaño en este sobrevuelo y pude entender la memoria de los sentidos.

Salud !

Leer más